Considerando la época en que vivimos y las condiciones económicas, sociales, educativas, culturales y políticas de Honduras, la Carrera de Pedagogía y Ciencias de la Educación estima que el profesional que se forma en la UNAH debe identificarse dentro de un perfil que determine el rumbo de los esfuerzos que se realizan en pro de su formación.

 

TAREAS QUE DESEMPEÑARA

 1.- El graduado en Pedagogía y Ciencias de la Educación tiene como tarea fundamental estudiar los hechos de la educación que se dan en la realidad concreta en que vive; analizar las concepciones filosóficas, políticas, sociales y científicas de su época que se relacionan con la educación; deducir de esas concepciones un conjunto de principios que sirven para orientar la organización y realización de la educación en un sistema capaz de satisfacer de manera eficiente las urgencias y las aspiraciones de su pueblo, de ahí que sea indispensable que la formación del futuro profesional sea cuidadosamente planificada y se desarrolla en un ambiente de estudio y trabajo, en contacto siempre con la realidad de su país y con el movimiento pedagógico universal.

 

2.- Por la propia naturaleza de su formación y preparación profesionales, debe tener una clara conciencia de que no puede eludir la obligación de participar directamente en todas aquellas acciones que, dentro de la comunidad en que vive, se orientan hacia el logro de la transformación social con el propósito de asegurar las condiciones favorables para la realización plena de los miembros que la integran.

 

3.-  Debe colaborar con interés y  entusiasmo renovador en aquellos programas y acciones que tiendan a levantar a los sectores débiles del pueblo;  tal colaboración deberá traducirse en el apoyo a programas de transformación agraria e industrial y de desarrollo educativo que tengan como objetivo fundamental hacer que dichos sectores disfruten de los bienes materiales y espirituales de la comunidad y que sean elementos activos en el proceso de enriquecimiento y progreso de esos bienes.

 

4.- Debe contribuir con sus ideas y participar con responsabilidad en la formación de programas que tengan como idea central satisfacer las necesidades e intereses de la juventud. Esa contribución y participación debe concretarse en auxiliar, asesorar y orientar a los jóvenes en la búsqueda de formulas que den un sentido positivo y una razón de ser a su posición de rebeldía contra la escala de valores existentes; con miras a que, en este enfrentamiento generacional, la lucha de lugar a un proceso de transformación que culmine con una sociedad en que todos tengan la oportunidad de desarrollarse integralmente, vivir en armonía, trabajar coordinada y eficientemente para el bien de todos.

 

5.- Debe mantener una actitud vigilante ante la penetración en la sociedad hondureña de influencias culturales extrañas a la esencia de la nacionalidad. Esa actitud vigilante debe manifestarse en el estudio, análisis y denuncias de aquellos programas que el gobierno o la empresa privada desarrollan,  no pretexto de mejorar la cultura del pueblo, pero que en realidad no hacen mas que propiciar un e forzamiento de formas y patrones culturales que conducen al olvido y desestimación de los propios valores y a considerarse menos dueños del patrimonio material y espiritual que legaron los fundadores de la nacionalidad hondureña.

 

6.- Tiene el deber y el derecho a participar del conocimiento, junto con los otros hondureños y tener el acceso al mismo. En razón de ese derecho y de ese deber estará en condiciones de poner el conocimiento, su experiencia y sus luces en la tarea de estructurar un sistema educativo democrático, científico y nacional, que extiende su techo tanto a los habitantes de las ciudades como a los del campo, sean estos hombres o mujeres, en edad infantil, juvenil o adulta.

 

7.- Debe ser un elemento activo en las luchas que se emprenden por romper los lazos de dependencia política, económica y cultural. Ello se demuestra con una actitud cívica en todos sus actos y en el engrandecimiento de Honduras, reconocimiento de sus auténticos valores humanos y conservación de sus recursos naturales.

 

8.- Debe jugar un papel valioso en lo que se refiere a la transferencia del conocimiento científico y tecnológico, de los países desarrollados a los que actualmente luchan por romper el cerco del subdesarrollo. Para ello debe estar en mejores condiciones que otros profesionales, gracias a sus conocimientos y experiencias  relacionadas con los procesos de asimilación cultural, de aprendizaje, adquiridos en base al estudio y al contacto con las generaciones jóvenes y adultos que están en proceso de asimilación. Nadie mejor que este profesional deberá contribuir a engrandecer cuantitativa y cualitativamente dicho proceso para que este resulte eficaz, agradable y económico.

 

9.- Tiene la obligación de enfrentarse a la realidad concreta en la que vive, a fin de recoger los elementos necesarios que le permitan alcanzar un conocimiento racional y objetivo del desenvolvimiento del proceso educativo en la vida de la comunidad a que pertenece y sin el cual no podría colaborar con autoridad en la reforma o transformación de la educación, en el establecimiento de nuevos objetivos y metas, en la organización y administración de las técnicas de aprendizaje y evaluación; en pocas palabras, en la formación de las nuevas generaciones para que sean una fuerza vigorosa en la construcción de una nueva sociedad.

 

10.- Dada su especial formación profesional,  esta llamado a emprender iniciativas en la formulación de nuevos modelos de instituciones educativas, de nuevas formas de organización escolar, de nuevas concepciones metodológicas.  Esta obligación debe impulsarlo a ser imaginativo, agresivo, reflexivo, optimista, estudioso, con gran sentido de responsabilidad, de amor a su país y a los seres humanos que luchan por ser útiles a su comunidad y a los suyos.

 

11.- El pedagogo no puede permanecer indiferente ante la corrupción de los que dirigen la educación de su pueblo, ante los Procesos de deterioro de las instituciones escolares, ante la incapacidad administrativa y pedagógica de los responsables de la educación de la infancia, la adolescencia y la juventud, así como de los adultos a quienes  les ha sido vedada la oportunidad de la educación en su vida anterior. El pedagogo debe dejar oír su voz de denuncia y orientación, hacer luz ante la conciencia del pueblo de las irregularidades como se conducen los negocios de la educación en perjuicios de las mejores reservas que tiene la sociedad, para conservarse y progresar. Debe ser índice acusador que señale los vicios y las fallas en el sistema educativo nacional.

 

12.- El pedagogo  debe contribuir con el de intelectuales que alientan el ideal de la unidad de Centroamérica y de Latinoamérica. Debe tomar conciencia de que estos pueblos no pueden superar la dependencia y el subdesarrollo en que se encuentran actuando aisladamente

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